Sa Naveta des Tudons, sin duda es uno de los monumentos más conocidos y más visitados de Menorca, ya que este tipo de monumento funerario solo puede encontrarse en esta isla.

Su excepcional estado de conservación, su construcción envuelta en un aurea mágica, que le confiere una belleza sin comparación, haciéndola mucho más famosa que las mismísimas taulas, que son sobradamente espectaculares, pero Sa Naveta des Tudons se considerada la joya de la arquitectura prehistórica europea de la edad de Bronce.

La fecha de construcción no se ha salvado de la controversia pero todo apunta que se remonta a finales de la época pre-talayótica (mitad de la edad de bronce) o principios de la era talayótica (final de la edad de bronce) entre 1400 y el 800 a.C. Se disponen de datos radiocarbónicos calibrados del 976, 965, 957, 935, 914, 911, 893, 882, 848, 827 i 822 a.C. de los restos humanos extraídos de su interior, aunque por el tipo de construcción da señales de que fuera edificada entre 1400 y el 1000 a.C. En cualquier caso podemos afirmar que se utilizo como lugar de enterramiento entre los años 900 y 800 a.C. unos siglos antes de la aparición de la cultura talayótica.

Sa Naveta des Tudons es la mejor conservada, más monumental y evolucionada de las navetas de enterramiento. Fue la culminación de un proceso que empezó en las cuevas naturales.

Está construida con técnica ciclópea, esta técnica se diferencia de la técnica megalítica, propia de los dólmenes en que, en estos, el interior está hecho con grandes losas planas puestas verticalmente (ortostatos), en la técnica ciclópea el interior está hecho con piedras de tamaño intermedio, encajadas en seco, sin ayuda de mortero.

Hoy se cree que pudieron ser una evolución de los dólmenes o sepulcros megalíticos, pues presentan algunos rasgos en común con estos. Sin embargo, su técnica constructiva ya incorpora unos avances importantes, los bloques de esta están muy bien trabajados y son mucho más regulares que los utilizados en otras construcciones posteriores como los talayots.

Los rasgos que las primeras naveta heredaron de los dólmenes fue la losa perforada para dar acceso a la cámara mortuoria. Consiste en una losa que cortaría el acceso desde el corredor de entrada, pero que se le ha practicado un agujero, habitualmente rectangular, de dimensiones suficientes para permitir la entrada de las personas. En algunos dólmenes, así como en las navetas más antiguas, se puede ver un rebaje practicado en los lados del hueco, destinado a encajar otra losa plana que sirva de cierre. Esta losa perforada representaba la separación entre el mundo de los vivos y el de los muertos y, posiblemente, sólo se podía acceder al interior por ciertas personas, “iniciadas” a los ritos funerarios.

Otra de las características de las navetas más antiguas era la planta ovalada, o casi circular, lo que las asemeja todavía más a los dólmenes, que estaban rodeados de un circulo o elipse de piedras (el peristálito). Las navetas posteriores, las des Tudons entre ellas, parecen haber evolucionado hacia la forma de nave, más conocida por todos.

Del mismo modo, la cámara interior empezó siendo ovalada y evolucionó a la forma absidal, o de herradura muy alargada. Aunque no hay navetas del tipo antiguo (llamadas de tipo intermedio por su intermediación entre el dolmen y la naveta “pura”) que se conserven en un estado suficientemente bueno como para saber si tenían un segundo piso, lo más probable es que no fuese así, y que el piso superior fuese otra característica añadida en las navetas más tardías.

Sa Naveta des Tudons, tiene forma claramente absidal, en forma de U, alargada con la fachada plana donde encontramos el portal de acceso de reducidas dimensiones mirando al oeste. La construcción tiene dos pisos, y ha perdido la losa perforada, que ha sido sustituida por una entrada normal, construida con varias piezas: jambas laterales y dintel superior, a modo de trilito.

La parte del absis estaba muy deteriorada y por eso fue restaurada durante la segunda excavación llevada durante los años 1950 y 1960 a cargo de María Luisa Serra. Las losas que separan el piso superior de la cámara inferior se habían colapsado lo que hizo que todo el material se mezclase en la cámara inferior. Pero el descubrimiento de que la naveta había tenido dos pisos llevó a la arqueóloga a hacer unas catas en la parte superior de la naveta Sur de Rafal Rubí, lo que reveló que el piso superior podía ser habitual en las navetas evolucionadas.

En las excavaciones se encontraron restos en desorden aparente de unas 100 personas, lo que confirmo que se trataba de una tumba colectiva de la edad de Bronce. La disposición de dichos huesos agrupados según el tipo que se tratara, esto indica una compleja ritualidad en el enterramiento. Entre los restos se recuperados hay objetos de bronce (como un brazalete alrededor de un hueso de brazo), alguna arma, ollas, vasos de cerámica, etc. propios de la época talayótica . Pero también se encontró un botón triangular de hueso, lo que puede ser prueba de la existencia de la naveta en tiempos anteriores al talayótico.

Pero todo hace pensar que Sa Naveta des Tudons, era un enterramiento secundario, es decir, un osario. Tal vez los individuos eran enterrados en algún lugar cercano, donde una vez se hubiese descompuesto el cuerpo, los huesos serian depositados en la naveta. Se ha localizado una cueva, con dos nichos, un hipogeo y tres “capades de moro”, en las inmediaciones, que podrían tener relación con este proceso.

Aunque las navetas parece hayan sido construidas antes de la llegada de la cultura talayótica seguramente seguían siendo utilizadas en pleno talayótico. Así, en las excavaciones arqueológicas que se han hecho, se han encontrado pocos restos correspondientes a fases pretalayóticas, y sí muchos restos, ajuares, y enterramientos de época plenamente talayótica.

Cuando entramos en Sa Naveta des Tudons, nos recibe en primer término una antecámara que nos da acceso a la cámara inferior, donde encontramos una piedra dispuesta a modo de banco o altar, las grietas y agujeros dejan entrar una tenue luz, en los laterales, sobre nuestras cabezas, grandes losas configuran el suelo de la planta superior.

Actualmente la naveta tiene la entrada cerrada para evitar su deterioro, y se ha prohibido subir a su tejado por razones de seguridad.

Otras navetas de enterramiento en buen estado son  las dos de Biniac, las dos de Rafal Rubí, en el municipio de Alaior.